Creo que odio el canal internacional de TVE (II)

Apreciado comunicante.
Lamento que no le agrade la programación de TVE Internacional. He enviado sus sugerencias a la dirección del canal para su conocimiento. No obstante, quiero decirle que su punto de vista difiere del que tienen los directivos y la mayoría de los espectadores que nos escriben  felicitándonos por el cambio de parrilla. Si desea más información tiene a su disposición el Canal 24 horas.

Apreciado comunicante.
En primer lugar no es ninguna molestia, todo  lo contrario. Lo que trataba de explicarle es que , aunque usted no coincida con la mayoría, lo que solicita el espectador medio del Canal es precisamente eso. La anterior parrilla incluía franjas muy amplias del  24 Horas. La  cantidad de quejas fue enorme.  Pedían  programas de nuestras  cadenas, Es más ,  que nuestra primera cadena se vea en el Canal.  Yo comprendo que sus gustos no sean esos, pero  debe comprender que la parrilla se elabore  intentando dar gusto al mayor número de espectadores posible,  Lo único que le puedo recomendar es nuestra página web, rtve.es, que le permite ver  nuestros programas informativos en el momento que usted  lo quiera. Un saludo.

Es decir, que cuando TVE Internacional (supuestamente) parecía una cadena de emisión internacional, llevando las noticias y la actualidad a todos los españoles que estaban lejos de su país, u ofreciendo una ventana por la que asomarse a España a todos aquellos extranjeros interesados… ¿Hubo un aluvión de críticas? Algo no me cuadra…. Os imagináis, la enorme cantidad de cartas dirigidas por la gente indignada, diciendo “Estimado señor, no quiero que me pongan las noticias, yo lo que quiero ver es Saber Vivir, ya que en el extranjero también nos pasamos las mañanas muertas junto a la mesa camilla y necesitaría algo de entretenimiento.

Pero lo más descojonante es esa “mayoría de espectadores que escriben felicitándonos…”. ¿En serio? “Enhorabuena por su programación, consiguen ustedes que se sienta uno como en casa. Desde que ponen España Directo, esos entrañables reporteros son como mi nueva familia, me hacen mucha compañía y además aprendo nuevas recetas de cocina…”.

Voy a dejarlo ya… Si total en mi NUEVO PISO (yeah! requerirá post exclusivo) sólo me van a poner cadenas en inglés (de las de verdad, quiero decir).

Publicado en Uncategorized | 5 comentarios

Conductores de Dubái

La verdad es que con el tiempo te acostumbras a lo macarras que son conduciendo aquí. Rotondas, pasos de cebra, “cedas” el paso… parecen no existir para ellos. Es habitual ver gente que se mete en la arena con su todoterreno para saltarse un atasco. Sí, sí, se sale de la carretera, y se hace 300 ó 400 metros con su Toyota Land Cruiser por la arena, incorporándose de nuevo al asfalto después de ese cruce o glorieta que le estorba.

Los taxistas son algo suicidas. Aceleran y frenan de forma muy agresiva. En una avenida llena de badenes, no tienen problema en ponerse a 100 km/h entre un badén y otro. Eso sí, luego el resalto lo cogen a 0,1 Km/h, y en cuanto lo han pasado… ¡pisotón al acelerador! Se pasan las glorietas por el forro y suelen pitar si no te apartas a su placer. Por supuesto, los pasos de cebra NO EXISTEN para ellos ni para los demás conductores.

El tópico de que las mujeres conducen con más precaución se derrumba en Dubái. Abundan las chicas jóvenes, de todas las razas y colores, con pinta de pijas de la muerte, que van a toda leche conduciendo deportivos biplazas, cambiando de carril cada 30 segundos mientras van hablando por el móvil.En general los árabes locales suelen ir siempre hablando por el móvil mientras conducen, no sé qué cojones tendrán que contar siempre tan interesante.

– (…) Actually, in Spain women have a very lower rate of traffic accidents than men.

– It must be because everybody is trying to stay away from them…

Los conductores indios/pakistaníes suelen ser más moderados; pero claro, conducen coches mucho más modestos. Lo que sí hacen a menudo es circular a la izquierda pisando huevos, obligándote muchas veces a adelantar por la derecha. En la India, como en muchas ex-colonias (¡C.E.,R.A.E.!) británicas, se conduce por la izquierda; y eso tiene su impacto en Dubái, donde abundan los indios, pero también los ingleses, los sudafricanos, irlandeses -todos países en los que se conduce por la izquierda. Es decir, que aquí se adelanta, literalmente, por donde pilles. La gran autopista de Sheikh Zayed Road (columna vertebral de la ciudad, con unos seis carriles en cada sentido) es un scalextric en el que siempre hay capullos zigzagueando de lado a lado y adelantando por donde pillan.

Poco a poco, tú, que vienes de un sitio en el se conduce de forma más o menos civilizada te vas transformando: empiezas a conducir más rápido por ciudad, eso lo primero. Si en España vas a 50 ó 60 km/h en ciudad, aquí ir a menos de 80 km/h en cualquier avenida, o incluso de 100 km/h cuando tienes dos carriles, me hace sentir como una abuelita con reuma. Por otra parte, en zonas más lentas (cercanía de rotondas, cruces, zonas residenciales) estoy empezando a cogerle el gusto a dejar pasar a ese pobre peatón que lleva ahí dos minutos esperando para poder cruzar. A veces el coche de detrás te pita (o te da flashazos con sus poderosos faros de xenon), cuando te paras en un paso de cebra. Mientras tanto, los peatones suelen quedarse ahí parados como unos pasmarotes, incrédulos de que haya un coche detenido para permitirles cruzar. Te dan las gracias efusivamente con la mano o, a veces (sobre todo si tiene pintas de europeo), te miran con complicidad como diciendo “menos mal que hay alguien civilizado por aquí”. Mientras tanto, ese Land Cruiser con su orgullo herido hace rugir el motor, dispuesto a adelantarme aunque para ello tenga que utilizar el arcén.

Publicado en Uncategorized | 5 comentarios

Fórmula Uno en Abu Dhabi

Hace unas semanas un tipo con el que trabajo me dijo que un amigo suyo tenía dos entradas para la Fórmula 1 y que no las quería. Que me las vendería a su precio original (350 €urazos cada una). Así que rápidamente llamé a Currele y al final nos hemos plantado allí. Me han contado que las entradas pasaron ampliamente de los 400€ los días previos al Gran Premio… Y no hablo de la reventa, hablo de la venta oficial. Agotarse no se agotaron, como dejaban claro las sillas vacías en varias zonas. ¡No me extraña, joder! Vaya forma de sangrar al personal… Más de lo que puedo gastar en Madrid/Granada en tooodo un mes de salir de cañas, de marcha los fines de semana, y saliendo a cenar a algún restaurante con la churri. Esos meses en los que se te va un poco la mano. Pues eso.

Sea como fuere lo vi claro: después de un mes aquí tirado y sin gastar ni un duro en algo mínimamente divertido, y currando unas 60 horas semanales, me ofrecen entradas para el último GP de la temporada, con el campeonato súper abierto y con Alonso de nuevo y tras mucho tiempo en la cresta de la ola. El destino, me dije. ¡¡Ya estoy tardando!!

Puede que sea un comentario algo paleto, pero lo más impresonante es el ruido que hacen. No os podéis ni imaginar el RUIDAZO que hacen esos cacharros. No hay discoteca, ni concierto de rock, que pueda igualar el volumen que escuché allí. Con la entrada te dan unos tapones para los oídos (tipo biblioteca). ¡Y joder si son necesarios! ¡Imprescindibles! En los entrenamientos del sábado llevaba el tapón derecho mal puesto y me tuve que salir de la grada para recolocármelo, porque el ruido era insoportable. El oído me hacía un ruidito que acojonaba bastante. Sonaba algo así como “esterruiditoeselquehacenlascélulasdeloídocuandomueren”. Más o menos.

Como os podéis imaginar el circuito es MUY grande, por lo que no se puede decir que yo haya visto el ambiente del circuito. Yo puedo decir que he visto el ambiente del graderío norte (o North Grandstand). Luego está el oeste, el sur, el central… cada graderío tiene sus propios accesos y su propio circo alrededor: merchandising, puestos de comida, atracciones para los niños -y no tan niños-. ¡Incluso un bar que sirve alcohol! Eso sí, para que los borrachuzos occidentales se intoxiquen sin mezclarse con las personas normales, están completamente aislados tras carpas y celosías .

La carrera… bueno, todos sabéis lo que pasó. Decepción total. He de decir que en la televisión te enteras bastante mejor de lo que está pasando que estando allí sentado, con tus tapones puestos, el ruido ensordecedor, comunicándote por señas con el de al lado. De hecho, hubo un espectacular accidente (en el que a Schumacher casi le peinan el tupé) delante de nosotros y no nos dimos cuenta hasta varios segundos después. No supimos qué pilotos habían parado durante el safety car hasta muy avanzada la carrera… En definitiva, tienes que estar muy al loro y mirando más a la pantalla gigante que a la pista si quieres enterarte de algo.

¿Y después de la carrera? El día anterior una chica (agente inmobiliaria que me ha buscado piso) me dijo que lo mejor eran las fiestas en los yates atracados junto al circuito, y que fuera a una COMO FUERA. Obviando el pequeño detalle de que ella tiene conocidos entre los poseedores de dichos barcos, no era un mal consejo. Curro y yo, simples mortales de los pagan su entrada y no van a fiestas de yates, nos conformamos con pasearnos con aire derrotado por entre los puestos de merchandising, mostradores de comida rápida.

Junto al circuito está la gigantesca cubierta de Ferrari, gran emblema del parque temático que la escudería acaba de inaugurar allí. Esta cubierta es -cómo no- la más grande del mundo. Y allí, después de la carrera, había un concierto de Prince; la entrada estaba tan petada que solo asomarse daba miedo; y Prince no es precisamente santo de nuestra devoción… así que nos piramos.  ¡¡Hasta el año que viene, Fernando!!

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Probando el metro de Dubái

Ya dije en otro post que el metro de Dubái no es demasiado útil. Estáa bieeen, de acueeerdo, todos los metros cuando empiezan parecen poco útiles: sólo tienen una línea o dos, y no sirven para la mayoría de los desplazamientos que necesites…

El caso es que el viernes, día libre, decidí probar el metro. La estación más cercana es la de Ibn Battuta Mall, y está a más de un kilómetro de mi apartahotel, así que tienes que coche hasta ella. Una vez allí: ni parking ni leches. Aparcas en la arena, en el descampado, o donde pilles… Hay otras paradas que tienen un parking al lado, seamos justos; pero no es el caso de ésta. Las estaciones son francamente impresionantes estéticamente, y con instalaciones bastante modernas (al estilo de las más nuevas estaciones del metro de Madrid, con mucho suelo brillante y mucho hall diáfano).

Andenes. Como se puede ver, el acceso a las vías está cerrado por un cristal, cuyas puertas sólo se abren cuando llega el metro. Es decir, a prueba de suicidas, de borrachos y de idiotas.

Abundan las fotos y dibujos que recuerdan a las tradiciones del lugar, entre las que la cetrería (la cría y entrenamiento de aves rapaces) ocupa un lugar muy, muy destacado.

Me parto: "Cada viaje tiene una historia, ¿cuál es la tuya?"

Aspecto de una boca de metro de las del centro, que es donde éste es subterráneo.

El metro es elevado (a lo monorraíl) en casi todo su recorrido. Tiene continuas subidas y bajadas leves, y ligeras curvas a izquierda y derecha que la verdad, ralentizan bastante y podrían haberse evitado. En total necesité 47 minutos para recorrer unos 33 kilómetros (sale a 42 km/h de media) . Para haberse inaugurado hace un año y ser tan superguay como se supone que es, me parece algo lento. Pero la culpa no es del metro (el de Madrid no es más rápido de media, ni mucho menos), sino la forma de la ciudad: tan alargada, tan estirada que para cualquier cosa tienes que recorrer un montón de kilómetros.

Tiene un vagón sólo para mujeres (que se encuentra en un extremo del tren), a fin de que éstas (¡chúpate ésa, RAE!) puedan sentarse tranquilas sin sentirse observadas… aunque la mayoría de las mujeres utilizan los vagones normales y corrientes, incluso viajando solas. Supongo que debe ser algo humillante sentarse en tu vagón-corral de sólo (¡c. e., RAE!) mujeres. Es como admitir que no puedes defenderte sola, o algo así.

Ya que iba camino del centro me di un paseo por Deira, de momento mi barrio favorito de Dubái. Bastante “auténtico”, y con historia, y tiendas pequeñas, y calles, y gente caminando. En fin, todas esas cosas que hacen que una ciudad sea una ciudad.

Union Square

Entrada a una sede gubernamental, Deira.

Me encanta echar un ojo a estos enormes barcos de madera (a motor, eso sí) que hoy día aún siguen cargando y descargando fardos de mercancías importadas!

Los autobuses escolares son amarillos, al estilo americano. Incluso con su señal de STOP lateral que se despliega cuando para a recoger niños... En esta foto, como es viernes, puede verse que está llevando a adultos, supongo que trabajadores volviendo del curro.

Por cierto, que hace un par de semanas murió el emir de Ras Al-Khaima. Este emirato es uno de los siete que forman los Emiratos Árabes Unidos, y sólo he oído hablar de él en España cuando estuvo a punto de quitar a Valencia la celebración de su segunda Copa del América de vela. Bueno, pues resulta que al morir este emir, y durante una semana, casi todas las radios se pusieron a emitir exclusivamente música clásica tranquilita. Nada de tertulias, ni música moderna: sólo música clásica para honrar durante unos días la memoria del emir. Vacaciones para los locutores y DJs. Como estuve comentando con Currele el otro día, no quiero ni imaginarme lo que puede pasar si se muere el jeque Mohammed (emir de Dubái y vicepresidente de los EAU) o el jeque Khalifa (emir de Abu Dhabi y Presidente de todos los EAU). Seguro que cierra casi todo durante un par de semanas.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Creo que odio el canal internacional de TVE

Bueno, ahora que se ha cambiado a horario de invierno en los países civilizados, la diferencia de hora entre España (GMT+1) y los Emiratos (GMT+4) es de tres horas. Aquí no se hace cambio de hora y, la verdad, visto lo muy discutible de la medida, casi mejor así. Eso sí, a mí ahora me viene peor: la mayor diferencia me “aleja” en tiempo y horarios de todos los que están España, y me condena definitivamente a ver sólo (¡chúpate esa, RAE!) y exclusivamente España Directo en la TVE internacional antes de irme a dormir (antes lo veía a las 23h de aquí… ¡pero ahora empieza a medianoche!).

Vayas donde vayas, los programas que ve tu abuela irán contigo.

Quería decir algo sobre esto: me parece absolutamente penosa la cadena internacional que tenemos. Debería estar dedicada fundamentalmente a información, que es lo que demandamos los españoles desplazados. Es deprimente que mientras todas las “grandes” cadenas internacionales (CNN, BBC, Al-Jazeera, France 24, MSNBC, RAI, Euronews, y un sinfín de muchísimos países…) están siguiendo la actualidad, en TVE estén retransmitiendo Cine de Barrio, España Directo (con reportajes tan interesantes como “ese paso de cebra tan peligroso que tiene enojados a los vecinos de Alcalá de Henares y que el ayuntamiento se niega a repintar”), “Amar en tiempos revueltos”, “Saber y Ganar”, “La Mañana de la 1”, “Gente”… Ojalá comprendieran estos señores que el perfil del español desplazado (principal consumidor de estos canales, que yo sepa) no es una persona que pase las horas muertas plácidamente frente a la pantalla, viendo Saber Vivir. Es una persona que ve la TV pequeños ratitos antes o después de trabajar y en esa media hora quiere saber qué coño está pasando en su país. Me da igual la receta de los buñuelos de doña Manuela. Lo que me gustaría es ver el canal 24 horas, no La 1. ¿Lo pilláis?

Publicado en Uncategorized | 3 comentarios

Halloween en The Springs

El pasado viernes hubo plan de ultima hora: plantarse en una fiesta de Halloween (sin disfrazar, por qué nos vamos a esforzar) en The Springs, una de las zonas de villas (chalés, vamos) de Dubái. Desde Abu Dhabi llegaron Curro e Íñigo (colega de su trabajo), acompañados por el irlandés ese tan cachondo cuyo nombre nunca recuerdo. Como tantos occidentales residentes de Abu Dhabi hicieron su ruta de cien kilómetros hacia la diversión y el calor del fin de semana dubaití!

La fiesta la organizaba un chileno al que conocían del trabajo, y era en casa de un amigo de éste, así que yo era el amigo del amigo del amigo del dueño de la casa. Al principio pensabas “joder, no voy a conocer a nadie” y luego te dabas cuenta de que todo el mundo estaba igual. El anfitrión se descojonaba preguntando a cada rato a la gente “pero ueeno, who are you? “ Se podía hablar en español en esa fiesta si dabas con alguno de los mexicanos o argentinos (hasta había una chica de La Coruña!), pero también había franceses (mención especial al chico de 23 años que decía que no le gustaban las francesas y que acabó confesando que nunca había estado con una), holandeses (el inevitable tema de conversación con ellos siempre es el Mundial, y hasta ahora todos con los que he hablado se “avergüenzan” un poco del juego sucio de su equipo en la final), indios (aquí los hay a patadas, pero no es tan común verlos en plan joven-desfasado-fiesta), un libanés (que no paraba de criticar la cultura árabe, a la que teníamos que defender nosotros!), turcos, brasileños… en fin!

Tras este tipo de encuentros multitudinarios la impresión general que sacas es que de tanta gente como hay aquí y de tantas partes del mundo, nadie, prácticamente nadie, tiene planes para quedarse.

Los Emiratos no dan la nacionalidad a nadie que no descienda también de emiratíes de pura cepa. Incluso si un local se casa con un(a) extranjero/a, sus hijos no serán emiratíes. Este país está blindado contra injerencias y mezcolanzas. Todo el agua es de paso. ¿Quién va a poblar la enorme capacidad de alojamiento que posee Dubái a largo plazo? ¿Acaso esperan las autoridades que siga siendo eternamente una ciudad de paso?

El modelo americano (por estadounidense), al que en Dubái han plagiado tan descaradamente para muchas cosas (transporte, comercio, consumo, normativas técnicas de todo tipo…) es un modelo que siempre ha apostado por la inmigración. Inmigración de la que “se queda”. Enormes barcos cargados de inmigrantes llegaban cada día a la isla de Ellis, frente a Nueva York, para quedarse en ese país, adaptarse con más o menos éxito, y tener hijos que serían americanos y darían fuerza y tejido social a su nuevo país de adopción, del que se sentirían parte integrante. Sin embargo, aquí todo eso está tajantemente prohibido. Aquí nadie puede quedarse, ni sus hijos, ni sus nietos, mientras no tengan en regla su permiso de residencia, bien por trabajo o por familia. En la fiesta de Halloween conocí a varios así: hijos e hijas de inmigrantes indios o libaneses. Gente que ha nacido en Dubái. Que ha crecido aquí. Que no conoce otra realidad más que ésta (salvo cuando han viajado por vacaciones, claro está). Aquí están sus amigos, sus recuerdos, su trabajo, sus padres… está todo menos su nacionalidad. Su nacionalidad es la de un país que no sienten como propio, que ven más que en esporádicas vacaciones, y en el que (más allá del breve encuentro con tus desconocidos primos o la vieja foto de la abuela) no conocen prácticamente a nadie.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Los váteres mojados

A todos nos fastidia llegar con cierta necesidad a un váter y encontrarlo mojado. Hay pocas cosas tan desagradables como la enojosa tarea de emplearse con el papel higiénico para dejar el inodoro a punto para nuestro uso…

En Dubái esto pasa bastante, pero ¡ep! Tranquilos, ¡sólo es agua! En los Emiratos, como en otros países del entorno (y parece que también en Japón y algún europeo… no si al final vamos a ser nosotros los raros…), los inodoros son al mismo tiempo váter y bidé, gracias a estos cacharros:

¡Ojalá hubiera tenido uno de estos en el Negro para borrar las pegatinas!

La primera vez que vine a Dubái (un viaje corto de una semana, allá por febrero), cuando vi esas mangueras y que había sumideros en el suelo, cometí el error de pensar que estos cacharros tenían algún tipo de relación con la ablución (el lavado de manos, cabeza, boca y pies que realizan los musulmanes antes de la oración). Luego cometí un error aún peor, que fue soltarlo en una reunión de unas diez personas, la mayoría musulmanes… Por suerte me lo explicaron de muy buen rollo. Sí, es para lavarse, pero, ejem, en otro contexto… Cada vez que llega uno a váter suele estar algo mojado – supuestamente por el agua que deja el aparatito.

El caso es que he tratado de encontrar algo en internet pero no hay referencias en español a este utensilio… Lo más lejos que he llegado es a la definición coloquial de “lavachochos” que al parecer empezó algunos foros de internet [1] [2].

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario